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Mal uso de lentillas, ¿cuáles son las consecuencias?

Los lentes de contacto son una magnífica opción cuando tienes problemas de la vista. Además de cumplir la misma función que las gafas convencionales, no dejan marcas en la cara. Incluso, permiten cambiar el color de tus ojos. Pero, ¿sabes qué pasa si los usas de forma incorrecta?

Sencillamente, provocan infecciones variadas y peligrosas. De acuerdo con el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), 1 de cada 5 enfermedades oculares causadas por microorganismos, se relaciona con la mala utilización de las lentillas.

Hay personas que sufren cicatrices en la córnea y requieren de un trasplante para reemplazar esa membrana. O presentan una reducción considerable de la visión. ¿La razón? Es ocasionado por no manipular bien este tipo de lentes, ni atender la higiene ocular.

Lo positivo es que esas consecuencias son completamente prevenibles. En este artículo, aprenderás diversos aspectos fundamentales para evitar que los hábitos inadecuados te causen inconvenientes al usarlos. Echa un vistazo a lo que hemos investigado.

Peligro de infecciones y complicaciones

Cuando no te pones, quitas o limpias bien los lentes de contacto, te expones a cualquier tipo de infección visual. Ya sea por bacterias, hongos, parásitos o virus. La más común es la queratitis, la cual es capaz de generar ceguera y, en ocasiones, hasta la pérdida del ojo.

Generalmente, ocurre por presencia de gérmenes o mala manipulación. Los síntomas que empiezas a notar, son: enrojecimiento, sensación de algo extraño dentro, picazón, ardor, fotosensibilidad, secreción, así como dificultad para abrir el párpado y ver nítido.

Esta inflamación de la córnea puede progresar hacia una úlcera y originar una perforación dolorosa. En estos casos, es necesario sustituir el tejido frontal que cubre la pupila y el iris, para mejorar la calidad visual.

Los discos que se usan en los ojos, a veces producen también patologías no infecciosas como la conjuntivitis papilar. Se manifiesta con picor, lagrimeo o secreciones mucosas. Y la causa son reacciones alérgicas o roce continuo con la conjuntiva palpebral.

Peores usos de los lentes de contacto

Hay malas prácticas que se convierten en una verdadera pesadilla. Pues, además de exponerte a diversas afecciones, causan daños permanentes. Te mostramos a continuación los siete usos menos recomendados y sus consecuencias:

1. No quitártelos para bañarte

Mal uso de lentillas

Este es uno de los errores más comunes. El agua no se debe mezclar nunca con los lentes de contacto. ¿Por qué? Algunos gérmenes que producen infecciones oculares podrían estar viviendo en ella.

Es importante no usarlos mientras te duchas, ni meterte en pozos, lagos, ríos, mares o piscinas, sin antes quitártelos. Sabemos que la playa es uno de los lugares donde resulta incómodo llevar gafas, pero es la opción más segura para tus ojos.

Si no tienes otra alternativa adicional al uso de lentillas, lo ideal es retirarlas en el momento que tengas alguna mínima salpicadura. De esa forma, podrás evitar que las partículas de sal se adhieran al lente y causen irritación o dolores oculares intensos.

2. Usarlos por tiempo prolongado

Abusar del uso de este tipo de lentes es igualmente dañino. Muchas personas se exceden de las 24 horas, bien sea por descuido, desconocimiento de los riesgos o motivos de trabajo. Por ejemplo, los médicos que hacen guardias mayores a 24 horas.

Eso causa molestias como irritación y aumenta la probabilidad de contraer gérmenes. O, de sufrir abrasiones y úlceras corneales. El tiempo máximo recomendable es de 10 a 12 horas diarias, manteniendo medidas de higiene y seguridad.

Hay lentillas de uso prolongado que permiten pasar el día y la noche con ellas.

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3. Dormir con los lentes de contacto puestos

Este mal hábito de dormir con lentillas aumenta de 6 a 8 veces las probabilidades de presentar una infección ocular. Aunque en algún momento lo hayas hecho sin que te pase nada, no quiere decir que no exista peligro. Sobre todo si vienes de una larga jornada con las lentillas puestas.

Al levantarte, es posible que estén secas y veas borroso, ya que debido a la sequedad se adhieren a los ojos. Asimismo, es normal que presentes irritación, enrojecimiento y ardor. En el peor de los casos, conjuntivitis o queratitis.

Esto ocurre porque cuando cierras los párpados, el lente no permite que entre suficiente oxígeno al globo ocular y la córnea se sofoca. Si el material con el que está hecho no es muy bueno, la reacción es de mayor grado. Por eso, se aconseja quitarlos para dormir.

4. Comprarlos sin prescripción médica

Muchas personas creen que las lentillas son productos cosméticos. Van a las ópticas para adquirirlos como si se tratara de cualquier artículo de belleza. Pero, la verdad es que son un recurso sanitario, y como tal, requieren ser adaptados por el médico especialista.

El problema de comprarlas sin prescripción es que son capaces de hacer mucho daño. Por ejemplo, si sufres de ojo seco severo, lo más probable es que no puedas usarlos porque al meter los discos en el ojo te van a causar molestias.

El oftalmólogo es el único capacitado para decir si son indicados o no para ti. Y cómo deben ser (blandos, duros o de colores), tomando en cuenta ciertos parámetros. Entre ellos, la graduación, el diámetro y si sufres de alguna patología de la vista.

5. Lavarlos con agua corriente

La desinformación hace que a veces se cometan equivocaciones graves. Por ejemplo, lavar las lentillas con agua del grifo por creer que es seguro. O quizás para no tener que gastar dinero en una solución desinfectante cada mes.

Sin embargo, como ya explicamos, el agua corriente contiene numerosos microorganismos que se adhieren a los lentes y los contaminan. Entre ellos, el Pseudomona, una bacteria sumamente agresiva capaz de provocar una infección severa en dos días.

Lo correcto es desinfectarlos con una solución especial antes de introducirlos en el ojo y al quitarlos. Los oftalmólogos recomiendan las que contienen peróxido de hidrógeno, ya que limpian, humectan y los mantienen conservados durante toda la noche.

6. Usar gotas incompatibles

Es verdad que las lentillas provocan ciertas incomodidades a lo largo del día, debido a que tienden a secar los ojos. Justamente por esta razón, tratar de humectarlas con cualquier colirio es un error. Las gotas deben ser compatibles con tu órgano visual, y recetadas por el médico.

¿Por qué? Hay diversas causas que originan este problema. Por ejemplo, deficiencia en la producción de lágrimas, vivir en un ambiente demasiado seco o el material de los lentes. Dependiendo de cuál sea tu caso podrás utilizar o no lágrimas artificiales con ellos puestos.

Algunas contienen conservantes para evitar que se contaminen con bacterias. Pero no todos los ojos son capaces de soportar esas sustancias. Si las usas sin atender ese punto, lo más probable que se irriten demasiado.

7. Compartirlos con otras personas

Los lentes de colores han hecho que algunas personas se atrevan a compartirlos con amigos, para ver cómo lucen sus ojos. No obstante, esto representa un peligro para la salud visual por varias razones. En primer lugar, se propagan gérmenes que originan infecciones.

Además, el tamaño o forma de la córnea no es necesariamente el mismo. Ponerse unos discos con la medida incorrecta puede causar abrasiones oculares por rozadura. O romperla por completo, generando pérdida de la visión.

También se corre el riesgo de presentar reacciones alérgicas al llevar lentillas que no son propias. Para prevenir estos efectos, es importante evitar colocarse lentes ajenos. Estos son productos tan personales como el cepillo de dientes.

Cómo evitar problemas asociados al mal uso de lentillas

Como te habrás dado cuenta, esta clase de lentes no es el problema. Más bien, es la forma cómo se usan. Las patologías y síntomas mencionados son prevenibles con una adecuada manipulación e higiene de esos productos médicos.

Para evitar que se contaminen, debes limpiar muy bien tus manos antes de colocarlos. Cuando lo hagas, seca bien los dedos con una toalla que no deje residuos. De ese modo, te aseguras que no se adhieran al material para que no te causen molestias.

Al momento de retirarlos, repite el procedimiento. Si tienes las uñas muy largas, lo mejor es cortarlas para no rasguñar el lente ni maltratar la córnea. Al menos hasta que aprendas a manipularlo sin dificultad y apropiadamente.

Recuerda limpiar las lentillas con una solución adecuada antes de guardarlas en el estuche. No las recicles para que no se acumulen microorganismos. De ser posible, sustituye los discos por unos nuevos, siguiendo las instrucciones médicas.

Tratamiento para las infecciones asociadas al mal uso de lentillas

En caso de que contraigas una queratitis infecciosa por mal uso de las lentillas, lo primero que debes hacer es quitártelas y no usar las mismas nunca más. Luego, ir al especialista de la vista para que te indique el tratamiento adecuado según tu caso.

Este dependerá del agente causante. Si se trata de la bacteria pseudomona lo más probable es que recete antibióticos tópicos reforzados. Por su parte, la acanthamoeba se combate a menudo con fármacos combinados.


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