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5 claves para distinguir entre alergia ocular y ojo seco

Los ojos llorosos y enrojecidos que pican o arden pueden ser un indicativo de una respuesta del organismo ante un alergénico y también de sequedad ocular. Si presentas alguno de estos síntomas, no te auto diagnostiques ni tomes medicamentos por tu cuenta. La atención especializada es clave.

Alergia ocular y ojo seco

Ambas condiciones se manifiestan de forma similar y suelen confundirse, por lo que es posible que tomes algo que no funcione o te haga sentir peor. Incluso, a veces ocurren al mismo tiempo, lo que empeora el problema.

El médico es el único capaz de sacarte de dudas e indicar el tratamiento adecuado. Por eso, es importante que te hagas un chequeo oftalmológico para conocer la verdadera causa y acabar como es debido con las molestias.

¿Cómo saber qué es?

Si bien el síndrome de ojo seco y las alergias oculares tienen características parecidas, existen diferencias entre esos trastornos. El primero produce lagrimeo, sensación de quemazón, picor, arenilla y dificultad para abrir los párpados por la mañana.

La segunda genera escozor y secreción constante, además de enrojecimiento, edema palpebral, fotofobia, sensibilidad a la luz y legañas. A veces suele ir acompañada de síntomas nasales y faríngeos, como cuando se trata de una rinoconjuntivitis.

Aunque esos rasgos hablan por sí solos, en ocasiones resulta complicado diferenciarlos. Un buen examen físico y la historia clínica que recoge todos tus antecedentes de salud, son las herramientas que permiten determinar de qué se trata.

Interrogatorio médico

Para identificar la naturaleza del problema, lo primero que hace el especialista es realizarte una serie de preguntas acerca de lo que te aqueja. Interesa saber desde cuándo te sucede y si alguien más de la familia está pasando por una situación similar.

Si sufres de hipertensión, diabetes o un problema inmunológico, como por ejemplo, artritis reumatoide, lupus o enfermedad vascular, tienes que decírselo. Eso podría estar incidiendo en tu estado actual.

La sequedad ocular o queratoconjuntivitis seca, como también se le conoce, se relaciona con problemas de ese tipo. Las enfermedades graves por mal funcionamiento del sistema inmune, y las dermatológicas como la psoriasis afectan de igual manera la vista.

Asimismo, es fundamental que el médico al que acudas esté enterado de los medicamentos que tomas regularmente. Algunos fármacos deshidratan el ojo, por lo que es posible que tengas que suspenderlos o reducir las dosis.

Alergia versus ojo seco

Cuando las señales son discretas resulta más complicado determinar la afección. Por ejemplo, si el globo ocular parece irritado, pero no está muy rojo. Se deduce que es una reacción inmunitaria si la picazón y el lagrimeo empeoran en ciertas épocas del año.

Otro indicio es el agravamiento de los síntomas al exponerte al polvo, pelo de gato, maleza, polen, o algún otro alérgeno. Si las molestias se te alivian a menudo con el uso de lágrimas artificiales, se presume que es una disfunción lagrimal.

En tanto la superficie blanca esté enrojecida, la conjuntiva turbia, exista secreción acuosa y picor, se sabe que es una conjuntivitis alérgica. Con la sequedad el enrojecimiento no siempre se aprecia a simple vista, sino a través de una biopsia conjuntival o del conducto.

El hecho de que nunca antes hayas sufrido de alergia, no significa que lo estás teniendo sea algo distinto. En algún momento es factible presentar una reacción de ese tipo, ya sea por ciertos elementos en el ambiente o un medicamento.

Pruebas diagnósticas

Al tener únicamente evidencias parciales, el médico puede escoger entre indicarte un tratamiento para ver cómo respondes o realizarte exámenes de mayor profundidad para dar con un diagnóstico certero.

Algunas pruebas con tintes ayudan a diferenciar entre ambas patologías cuando se presentan de forma imprecisa. En los casos de inflamación por respuesta inmunitaria, rara vez se mancha la superficie ocular, mientras que la queratoconjuntivitis seca tiñe la córnea y la conjuntiva.

El tiempo que tarda la lágrima en romperse tras el parpadeo contribuye igualmente a resolver la incógnita, ya que es más rápido en condiciones de falta de humectación. El de Schirmer es otro examen útil que cuantifica la fabricación de lágrimas.

Sin embargo, es posible tener muchas y al mismo tiempo resequedad porque la calidad es muy pobre. Las terapias con antihistamínicos o lubricantes son, a menudo, la primera alternativa y la menos costosa.

Hallazgo de infección

Otro aspecto clave consiste en la búsqueda de una eventual infección. No solamente por los daños oculares que los microorganismos son capaces de causar, sino por el peligro de transmisión a otras personas.

Un caso típico de contaminación es la conjuntivitis viral, cuyos síntomas son algo inespecíficos en estadios tempranos. Ante la presencia de agentes infecciosos se descarta el secado, pero queda la incertidumbre respecto a la otra patología, ya que los signos son similares.

La más avanzada se manifiesta de forma distinta e incluye reacciones foliculares considerables de la capa que cubre la parte interna del párpado. Incluso, a veces es necesario despegarla y se observan erosiones en el epitelio corneal.

La inflamación de la membrana causada por un virus dura entre 7 y 10 días y es común verla en invierno y al inicio de la primavera. Por eso, el tiempo es otro factor fundamental al instante de hacer el diagnóstico.

¿Viral o bacteriano?

Hay situaciones en las que esos cuadros originan acumulaciones de células inflamatorias. De ser así, es necesario descartar si desarrollaste una infección bacteriana secundaria o si se trata de un proceso alérgico.

Si persiste la incertidumbre, lo más seguro es que tengas que realizarte cultivos, traten la infestación y monitoreen posteriormente tu respuesta al tratamiento. La aparición de secreción purulenta con abundante mucosidad se acerca más a algo infeccioso.

Cuando es clara, acuosa y produce mucho escozor se piensa en la otra condición. Los pacientes con sequedad severa son más propensos a reinfectarse. Cualquiera sea el caso, solo se considera el uso de antibióticos si emites pus.

Otras formas de comprobación

Existen otros análisis complementarios que ayudan a determinar la entidad. Entre ellos, los inmunoensayos que confirman los adenovirus, y las pruebas herpéticas que se usan en casos de mayor complejidad.

Si el resultado apunta a un grupo de virus activo, tienes que quedarte en casa bajo medidas de control para no contaminar a otras personas, ya que se trata de una familia virulenta muy contagiosa.

Otra alternativa son los exámenes de osmolalidad y de la enzima metaloproteinasa implicada en la inflamación para distinguir entre ojo seco, alergia ocular o infección. Sin embargo, no son muy específicos.

Condición múltiple

Algunas veces, una enfermedad lleva a la otra. Por eso, no es extraño que una reacción alérgica sea la causante de la queratoconjuntivitis seca, al obstruir las glándulas de Meibomio e impedir que secreten suficientes lágrimas.

Por tal razón, lo primero que busca el especialista es una infección, a menos que esté seguro de lo que tienes. Si se deja avanzar es posible que llegue a ulcerarse. No obstante, es poco frecuente que se presenten estas enfermedades juntas.

¿Cómo prevenir el ojo seco?

Existen muchos factores asociados a esta patología, algunos son evitables y otros no. El uso del ordenador o dispositivos móviles hace que parpadees menos de lo normal y que la lágrima se evapore muy rápido, dejando al descubierto la superficie ocular.

Así que reducir la exposición a esos aparatos es un buen comienzo.

Lo aires acondicionados y sistemas de calefacción disminuyen la humedad que hay en el ambiente. Si es más seco, la gota de líquido desaparece velozmente. Del mismo modo, aunque estés fuera de un clima poco húmedo, tendrás problemas.

En el caso de las mujeres, las consecuencias no modificables de los cambios de edad, como la menopausia, constituyen un factor de riesgo. Este síndrome es más común después de los 45 o 50 años.

Formas de evitar la alergia ocular

Esta suele ser una enfermedad estacional que aparece en una determinada época del año, mayoritariamente en primavera. Gran parte de los alérgenos provienen de lugares campestres, donde hay mucho polen.

La previenes evitando el contacto con ellos, ya sea no acudiendo a esos sitios o colocando barreras como unas simples gafas de sol. Eso te protegerá también del polvo, el humo e incluso de la acción del viento.

Igualmente se recomienda realizar una adecuada higiene de manos antes de tocarte los ojos y no frotarlos, aunque sientas picor. Si eres mujer, ten cuidado con el maquillaje, ya que el mal uso de los productos cosméticos es dañino.

Si a pesar de eso se activa el proceso alérgico, en ciertos casos se recomienda lavar la superficie ocular con suero fisiológico frío para retirar el alérgeno, pero esto lo determinará el especialista. De no ser suficiente, la recomendación es acudir al oftalmólogo, quien te indicará el tratamiento apropiado acorde a las condiciones.


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