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6 Claves sobre la fotofobia o sensibilidad a la luz

Cuando hablamos de fotofobia nos referimos a una extrema sensibilidad a la luz, independientemente de su origen. No se trata de una enfermedad, es un síntoma de alguna condición o afección que debe atenderse.


6 Claves sobre la fotofobia o sensibilidad

En algunos casos, la fotofobia se presenta ante una iluminación brillante; pero cuando se trata de un cuadro más crítico cualquier fuente luminosa, aún la más tenue, resulta incómoda. No es de extrañar que ocurra acompañada por dolor de cabeza, irritación ocular y otras molestias.

Existen algunos aspectos claves que te orientarán sobre la fotofobia, sus causas y qué hacer para evitar sus efectos.

Cómo saber si padeces de fotofobia

Si sientes intolerancia visual a todo tipo de iluminación, sin duda alguna estás afectado por la fotofobia. Se recomienda visitar al oftalmólogo cuando la sensibilidad a la luz viene acompañada de dolor, enrojecimiento, visión borrosa, picazón, lagrimeo, náuseas y mareos.

El médico especialista realizará una evaluación de rutina, te solicitará información sobre los diversos síntomas y circunstancias en las que se presentaron. De ser necesario, acudirá a una evaluación exhaustiva, para después dar recomendaciones y prescribir el tratamiento.

La fotofobia tiene diversos orígenes

Aunque por lo general la fotofobia se relaciona con algún problema de salud, quizás solo se deba al color de los ojos. Quienes los tienen claros tienden a ser más sensibles a la luz que las personas de ojos oscuros, ya que a mayor pigmentación la protección es más elevada.

También se trata de un rasgo de las personas con albinismo, una condición genética caracterizada por la falta de producción melanina en el organismo, de allí que tengan poca cantidad de pigmento.

Fuera de estos hechos, inherentes a las características particulares de un individuo, la excesiva sensibilidad a la luz se conecta con algún tipo de afección: traumatismos, patologías oculares, problemas neurológicos, secuelas postoperatorias, entre otras razones.

A continuación 6 claves sobre las causas de la fotosensibilidad que te orientarán acerca de los diversos problemas de salud asociados.

1. Conjuntivitis y fotofobia

La conjuntivitis de origen alérgico, que provoca irritación e inflamación en el área ocular, ocasiona sensibilidad y molestias al exponerse a la luz solar o a algún tipo de iluminación brillante o intensa.

Este tipo de afección es provocada por agentes ambientales que desencadenan la reacción antes descrita, la cual debe tratarse con los fármacos recetados por el especialista. No está bien automedicarse y menos si se trata de la salud visual.

2. Tus ojos sufren si te expones al sol sin protección

En días de sol intenso no es prudente salir sin llevar lentes oscuros. De no hacerlo te expones a sufrir de fotoqueratitis o fotoconjuntivits, que no es otra cosa que el daño causado a la córnea y a la conjuntiva por la luz solar o fuentes artificiales, como las cabinas de bronceado.

Tal como ocurre con tu piel, los rayos solares también hacen lo suyo con esta área tan sensible. No implica, necesariamente, que hayas mirado de manera directa al llamado astro rey. Su reflejo en la arena, el agua, la nieve, es suficiente.

Cuando los rayos ultravioleta (UV) afectan los ojos, suele presentarse dolor, visión borrosa y sensibilidad a la luz. Lo ideal es usar la protección adecuada, ya que más allá de los efectos inmediatos y temporales, la exposición indiscriminada al sol debilita las células oculares.

3. Uveítis, otra de las afecciones que provoca sensibilidad a la luz

La inflamación de la úvea, capa intermedia del tejido del ojo, se conoce con el nombre de uveítis. Se presenta en uno o ambos ojos, especialmente en adultos jóvenes. Es una afección de origen desconocido, pero que se ha relacionado con procesos infecciosos e inflamatorios.

Se trata de una patología de aparición repentina y que empeora rápidamente. Se caracteriza por provocar enrojecimiento, dolor, visión borrosa, reducida, con puntos oscuros que flotan y sensibilidad a la luz. Puede llegar a cuadros extremos y provocar la pérdida total de la visión.

Como en todos los casos, es importante acudir al médico para la atención temprana de la enfermedad.

4. La fotofobia anuncia posibles daños en la córnea

La córnea es una membrana sensible y transparente, en forma de cúpula, que recubre el área externa del ojo. Cuando sufre alguna abrasión o daño, se generan molestias, enrojecimiento de los ojos e hipersensibilidad a la luz.

Cuando la córnea se raya, se altera la vista y se hace vulnerable a padecer infecciones. La enfermedad del ojo seco, así como el uso prolongado de lentillas son algunas de las causas de daño corneal.

5. Desprendimiento de retina

La retina forma parte vital del engranaje que hace posible la visión y se encarga de enviar al cerebro mensajes codificados, que una vez procesados se transforman en imágenes. Esta parte del ojo es estimulada por la luz.

Se habla de desprendimiento de la retina cuando esta se separa de la capa contigua llamada coroides y deja de cumplir su función. Es probable que ocurra en personas de mediana o tercera edad, miopes o que hayan padecido trastornos previos en esta parte del ojo.

La sensibilidad a la luz es característica si se produce un desprendimiento de retina; se visualizan destellos, halos, manchas, líneas o telarañas, pérdida de la visión periférica y, en casos graves, pérdida de la visión. De presentar tales síntomas, es preciso acudir de inmediato al médico.

6. Por qué la iritis causa sensibilidad a la luz

Tal como su nombre lo indica, la iritis es la inflamación ocular que afecta al iris, es decir, el área coloreada del ojo. Se caracteriza por provocar lagrimeo, dolor, visión borrosa, irritación y sensibilidad a la luz.

La función del iris consiste en controlar la dilatación de la pupila y regular la cantidad de luz que ingresa al ojo. No es de extrañar que se presente fotofobia si su funcionamiento se ve alterado. No existe un rango de edad para que esto ocurra, dado que afecta a niños y adultos por igual.

La iritis, que pudiera desencadenar en pérdida de la facultad visual, tiene su origen en procesos infecciosos, traumatismos o reacción a algún medicamento. Se le relaciona con el herpes simple, herpes zóster, lupus, artritis reumatoide, entre otras patologías.

Más causas de la fotofobia

La fotofobia es uno de los síntomas recurrentes después de la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas. La resaca también incluye dolor de cabeza y malestar general. Suele desaparecer tras algunas horas de descanso e hidratación.

También puede aparecer como consecuencia de algún traumatismo en los ojos que cause daños en la córnea, como rayones o úlceras. Los usuarios de lentes de contacto son propensos a sufrir este tipo de percances, si no siguen las indicaciones de uso e higiene.

Por otra parte, la sensibilidad a la luz es una característica de quienes sufren migraña, así como otras patologías como neuralgia del trigémino, meningitis, cefalea tensional. También se presenta junto a afecciones de tipo nervioso o mental: ansiedad, agorafobia, trastorno bipolar y depresión.

Es importante destacar que el consumo de algunos fármacos tiene entre sus efectos secundarios exacerbar la sensibilidad a la luz.

Cómo preservar la salud ocular y evitar la fotofobia

La principal medida para mantener la salud visual es visitar regularmente al oftalmólogo y no dejar pasar las molestias que presentes. Si sientes que tus ojos no toleran las fuentes de luz habituales, es pertinente hacer una cita con el especialista.

Entre tanto, es importante prestar atención a ciertos detalles:

¿Sufres de sequedad ocular?

El síndrome del ojo seco figura entre las causas más frecuentes de la fotofobia. Ante este problema el médico prescribirá un tratamiento acorde, que debes acompañar con hábitos saludables.

Beber abundantes líquidos para mantenerte hidratado, usar regularmente las lágrimas artificiales, hacer uso racional de pantallas y dispositivos electrónicos, realizar pausas durante la jornada laboral y dormir la cantidad de horas que requieras, son algunas de las recomendaciones típicas.

Sigue hábitos de alimentación saludables

Consumir vegetales coloridos brinda los aportes nutricionales necesarios para tener unos ojos saludables. También prueba con suplementos que ayuden a eliminar o controlar la fotofobia, tal es el caso de la luteína y zeaxantina.

Estos nutrientes están presentes en los alimentos de hoja verde, frutas y verduras de color naranja y amarillo, así como en los huevos. La zeaxantina y luteína se encuentran concentradas en la mácula, un área de la retina, ayudando a protegerla.

Cuidados especiales para tus ojos

Se sugiere el uso de lentes oscuros para proteger la vista, especialmente si padeces fotofobia. No todos los que encuentras en el mercado son adecuados para cuidar tus ojos, así que acude al oftalmólogo o pide hablar con el optometrista, si vas a comprar un par.

Los lentes de sol con cristales amarillos, rojos o azules parecen indicados en casos de fotofobia, también los fotocromáticos y antirreflejo; sin embargo, ve con tu médico y consúltale antes de decidir.

La fotofobia no debe pasarse por alto, ya que regularmente anuncia que algo no está funcionando bien en nuestro organismo. Acudir a una consulta oftalmológica es lo más acertado, para atender oportunamente cualquier enfermedad.


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