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Agua salada o cloro en los ojos: ¿cómo afecta y qué hacer?

¿Te has preguntado por qué arden o pican los ojos al salir de la piscina? Generalmente, se atribuye al cloro utilizado para mantenerla libre de gérmenes. Si entra en contacto con las mucosas oculares, causa irritaciones y otras molestias.

Agua salada o cloro en los ojos
Sin embargo, existen otros factores relacionados con esa sustancia que generan afectaciones en la vista. Por ejemplo, el ojo seco, el sudor, el maquillaje, las cremas bloqueadoras, el aceite, la laca para el cabello y la orina. Cuando se mezclan con el agua alteran el nivel del pH.

Eso significa que se contamina y hay presencia de bacterias. Al estar sucia, el cloro no hace su trabajo de desinfección. Es por eso que en ocasiones se ponen los ojos rojos tras pasar mucho tiempo nadando. Todo esto lleva a adquirir infecciones y otros daños a veces severos.

Las partes que resultan mayormente afectadas por abrir los ojos debajo del agua clorada, son: la conjuntiva, la córnea y la película lagrimal. ¿Quieres saber porqué pasa esto? Te lo explicamos para que tomes las precauciones antes de darte un chapuzón.

¿Por qué se usa este elemento químico en las piscinas?

El cloro (Cl) es un potente antiséptico que ayuda a eliminar microorganismos. Mata de manera efectiva todas las bacterias como la escherichia coli, salmonella, giardia y cryptosporidium. Es por esa razón que se añade a las piscinas para depurarlas.

No obstante, para que surta efecto, el agua debe tener un pH estable. Lo ideal es entre 7,2 y 7,8. Si está muy alto o bajo, este químico no se liga con ella ni la desinfecta. Por lo tanto, no es apropiada para bañarse. Y no sirve echarle una cantidad grande porque se evapora.

Además, el calor y cantidad excesiva de nadadores, hace que suba al aire y se respire. El olor fuerte no necesariamente significa que está tratada. Lo que huele no es propiamente el gas, sino la fusión de las sustancias que la gente introduce en estos sitios.

Si al sumergirte abres los ojos, se meten todos los residuos flotantes. ¿El resultado? Enrojecimiento, ardor, escozor y conjuntivitis. Por eso, es importante que antes de entrar a la piscina te des una ducha para eliminar todo lo que pueda contaminarla.

Contacto con las membranas oculares

Exponerse al agua clorada afecta, como ya dijimos, las partes más externas del globo ocular. Pero la falta de esta sustancia también daña las membranas que lo protegen de posibles infecciones. ¿La razón? Al no haber nada que mate las bacterias es más fácil contagiarse.

Uno de los problemas más frecuentes que provoca es la modificación o destrucción de la película lagrimal. Por consiguiente, la superficie del ojo queda desprotegida. Eso se traduce en picor, irritación, enrojecimiento, fotofobia y mucho malestar.

El ojo rojo por deshidratación y dilatación de los vasos sanguíneos es otra consecuencia Produce visión borrosa o distorsionada. El cloro también puede generar conjuntivitis química o infecciosa. En este caso, el área blanca se pone roja, salen legañas, costras y duele.

Si usas lentillas y no te las quitas para bañarte, podrías contraer queratitis acanthamoeba. Se trata de una enfermedad causada por una ameba que vive en el agua. Las piscinas son lugares comunes de propagación. Es posible que quede atrapada entre la córnea y el lente.

Reacción por cloraminas

No siempre el cloro es el responsable del picor en los ojos. Muchas veces es provocado por las cloraminas formados por la reacción del halógeno con sustancias orgánicas. Por ejemplo, el sudor de la piel y la orina que algunas personas depositan allí mientras se bañan.

Estos compuestos son bastante irritantes y como mínimo provocan molestias. Incluso, dependiendo de su concentración, llegan a ser muy nocivos. No solamente para la vista, sino para las vías respiratorias. La única manera de eliminarlas es agregando más Cl libre al agua.

No obstante, hay que tener mucho cuidado porque un exceso de desinfectante es peligroso. Puede derivar en otros problemas más serios como intoxicación por inhalación. Los niños pequeños son los más susceptibles de presentar algún tipo de manifestación.

Eso se debe a que pasan más tiempo que los adultos jugando o nadando en la piscina. Una forma de saber si estos espacios tienen cloraminas es por el olor a químico, ya que lo potencian. Si te huele demasiado a cloro es porque algo está funcionando mal.

¿Qué pasa con el agua salada?

Las piscinas de agua salada no se esterilizan con tabletas de cloro ni otros productos fuertes. El proceso se efectúa mediante un sistema de sal, por lo que resultan más seguras para los ojos. Aunque poseen una pequeña cantidad del elemento químico, no generan residuos.

Esto, sumado al hecho de ser un compuesto natural, hace que no produzcan el mismo efecto dañino que las otras. Es decir, inflamación y enrojecimiento tras el baño. La concentración salina es inferior a la del agua de mar y por eso es casi imperceptible y más suave.

Tampoco resecan la piel. Por lo tanto, son sitios ideales para quienes practican natación. Especialmente para los niños, pues garantizan mayor tiempo de flotabilidad sin riesgos visuales. Al no haber repercusiones serias para la salud, proporcionan tranquilidad a la familia.

Este método de limpieza también acaba con las bacterias y microorganismos de forma efectiva. Pero es amigable con el medio ambiente y brinda a los bañistas una experiencia más placentera. El proceso se realiza por electrólisis y no produce olores fuertes a cloro.

¿Cómo evitar que el cloro enferme tus ojos?

Ahora sabes los riesgos a los que te expones al sumergirte en la piscina. Para evitar que las sustancias químicas presentes en el agua dañen tus ojos, es conveniente tomar ciertas medidas de precaución. Estas son algunas de las principales:

Utiliza gafas para nadar

Utiliza gafas para nadar

El uso de este tipo de gafas es importante porque no permiten que entren bacterias, productos químicos ni desechos. Actualmente hay muchos modelos disponibles en el mercado. Escoge las que se adapten al contorno de los ojos para asegurarte que no pase el líquido.

Quítate los lentes de contacto

Si usas lentillas para ver bien, evita bañarte con ellas puestas, ya que podrían dañarse. Es posible que se salgan de tus ojos, cambien de forma, o peor aún, se rompan dentro del ojo. Además, se contaminan fácilmente provocando infecciones.

No los abras los ojos debajo del agua

Cuando estés dentro de la piscina no trates de ver lo hay debajo del agua, a menos que tengas gafas. Si nadas con los ojos abiertos y sin protección, es posible que contraigas alguna bacteria, hongo o se irrite la córnea a causa del químico desinfectante.

Date una ducha previamente

Así se trate de la piscina de tu casa, acostumbra ducharte antes de meterte en el agua. De ese modo, retiras el sudor de la piel, perfume, crema, protector solar o cualquier otro producto que tengas, y mantener la asepsia.

Orina antes de entrar

El ácido úrico de la orina mezclado con el cloro produce una reacción química perjudicial para la salud. Por norma de higiene, no deberías hacer tus necesidades dentro de la piscina. Ve al baño antes de entrar y tus ojos te lo agradecerán.

Cuidados adicionales con el cloro y los ojos

Aparte de las medidas señaladas, hay otras cosas que puedes hacer para reducir el riesgo de irritación, ojo rojo o infección. Por ejemplo, verificar que el pH del agua esté equilibrado. Un indicio de que no está bien es el olor intenso a cloro.

Si llegas a la piscina y huele muy fuerte, es posible que sea por varias razones. Una de ellas, es que le echaron demasiado y ese exceso se está evaporando. La otra es que el pH está alto porque hay muchos microorganismos flotando e impidiendo que el Cl haga su trabajo.

No te bañes inmediatamente después de ponerle el desinfectante. Es necesario esperar un tiempo razonable para que haga su efecto y no genere daños. Lo aconsejable es un período de al menos 6 horas. Pregúntale al encargado si se hizo reciente para más seguridad.

De ser posible, ve a la piscina por la mañana. Cuando recién la abren hay menos gente y el agua está más limpia. Por lo tanto, tiene el pH controlado. Vas a disfrutarla mejor y la posibilidad de contagio o irritación ocular es menor.

¿Cómo aliviar las molestias?

Enjuagar los ojos con agua fría, bien limpia o una solución salina, alivia los síntomas molestos después de nadar un buen rato. Las gotas lubricantes ayudan a los usuarios con lentes de contacto a restaurar la película lagrimal, una vez salen del agua para colocarlos de nuevo.

No obstante, si sientes algo extraño, visión borrosa y mucho enrojecimiento en los ojos, lo mejor es ir al especialista. Estos órganos son delicados y no es bueno jugar a ser doctor. El oftalmólogo es la persona indicada para decirte el tipo de colirio que conviene aplicar, de ser necesario.

Proteger tus ojos de los efectos del cloro y el agua salada es más sencillo de lo que parece. Tan solo debes seguir las recomendaciones de un experto en materia de salud visual. Por el contrario, si has sufrido los embates de las sustancias químicas, acude al médico de inmediato.

Lea también: ¿Cómo evitar irritaciones oculares?


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