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¿Sabías que fumar acelera la pérdida de la visión?

¿Cuántas veces has escuchado decir que el tabaco perjudica los pulmones? Seguramente perdiste la cuenta, pero lo que quizás no sepas es que el tabaco afecta la vista. El humo contiene al menos 4 mil sustancias venenosas, muchas de las cuales dañan los tejidos oculares.

El tabaco irrita los ojos y es responsable de buena parte de las alteraciones crónicas. Salvo posiblemente el glaucoma de ángulo abierto y la retinopatía diabética. Eso se debe a que dichos compuestos deterioran el nervio óptico al bloquear el flujo de sangre e impedir la oxigenación adecuada.

Consecuencias que el tabaco puede causar en la visión

Según Pubmed, el portal de referencia bibliográfica sobre ciencias de la salud de Estados Unidos, fumar acelera las principales causas de pérdidas graves de la función visual. Entre ellas, la ceguera y la degeneración macular asociada con el envejecimiento.

Estos no son los únicos efectos vinculados con el hábito tabáquico. También empeora el pronóstico de otras patologías comunes como: las neuropatías ópticas, retinopatía isquémica, uveítis y enfermedad ocular tiroidea.

¿Cómo fumar influye en las cataratas?

Al igual que ocurre con el resto del organismo, la nicotina y demás productos del tabaco aceleran el metabolismo de las células. Esto hace que envejezcan más rápido y aparezca antes de tiempo la opacidad del cristalino.

La razón es que al fumar se incrementa la producción de radicales libres en los ojos, lo cual daña los lípidos y proteínas. Eso favorece la formación de depósitos en la superficie cristalina y lleva a desarrollar cataratas.

Con esa condición el lente natural pierde transparencia y se va deteriorando de manera progresiva en el curso de los años. Su signo más característico es la vista borrosa. Cuando no se atiende conduce a la ceguera. Por eso es importante acudir al oftalmólogo regularmente.

La única manera de remediar ese problema es mediante la cirugía. El procedimiento para recuperar la vista es bastante sencillo. Implica abrir mediante una incisión para extraer la parte opaca y cambiarla por un lente artificial.

Tabaquismo aumenta riesgo de degeneración macular

El proceso de oxidación acelerado produce degeneración macular más fácilmente. Este es un trastorno degenerativo que destruye el centro de la retina. Al hacerlo, provoca una pérdida de la visión severa.

Si eres una persona fumadora, el riesgo de padecerla es hasta cuatro veces mayor en comparación con quienes no tienen el hábito, según la Academia Americana de Oftalmología. ¿Por qué? Los vasos sanguíneos de la membrana se contraen y es posible que eleve la presión arterial.

Además, los fumadores tienen los niveles de pigmentos maculares más bajos. Ellos son los que protegen el tejido sensible a la luz de los rayos ultravioletas. Tener menos cantidad de carotenoides, como la luteína y zeaxantina implica más peligro.

Otro posible efecto es el desprendimiento de retina. ¿Cuál es la razón? Las arterias y venas de los ojos se vuelven más débiles cuando están hinchados. De ahí que sean susceptibles a romperse y botar líquido.

El tabaco y lo accidentes vasculares oculares

Dado que el consumo de tabaco acaba afectando la circulación, potencia también los accidentes vasculares oculares. La neuropatía óptica isquémica se ubica entre las más comunes Se trata de un infarto del nervio óptico ocasionado por el taponamiento de las arterias.

Dicha condición genera una pérdida importante del campo visual, normalmente irrecuperable. Otra causa de la obstrucción de los vasos, a través de los cuales llega la sangre a los ojos y el cerebro, puede ser la retinopatía isquémica.

Este síndrome ocular se manifiesta por la pérdida gradual del sentido de la vista y en ocasiones de forma súbita. Se acompaña de presión intraocular elevada, un dolor solapado y continuo en la región orbitaria.

Otros problemas oftalmológicos

Existe otra serie de trastornos cuya aparición o empeoramiento tiene que ver con el hecho de fumar puros, cigarrillos o pipas. Es probable que tengas alguno de ellos y no lo sepas. Si no es así, es mejor anticiparse y prevenir con ayuda el especialista en el área. Incluyen:

Ojo seco

El síndrome del ojo seco afecta a toda la superficie ocular y es causado por la falta de lágrimas o mala calidad de las mismas. El humo del tabaco es demasiado irritante y potencia la resequedad, incluso en fumadores pasivos.

Orbitopatía tiroidea

Conocida también como Oftalmopatía de Graves, esta enfermedad altera los tejidos alrededor del ojo. Su evolución siempre es peor en los pacientes que fuman. El daño es acumulativo, por lo que mientras más lo hagas el riesgo es mayor.

Uveítis

Se produce cuando la úvea o capa intermedia entre la retina y la esclerótica se hincha. Los compuestos nocivos provocan esa reacción y dañan tanto el iris como al cuerpo ciliar. Las consecuencias son: ojo rojo, dolor y dificultad para ver.

Retinopatía diabética

Aunque la diabetes origina esta enfermedad, fumar agrava los problemas de la visión relacionados con con la retinopatía diabética. ¿Cómo? Deteriorando los vasos sanguíneos de dicha membrana. El resultado es la visión borrosa y en casos más graves, ceguera.

Glaucoma

El glaucoma es la causa secundaria de ceguera permanente en países desarrollados. Con el tabaquismo se acelera su progresión y los síntomas llegan a ser mucho más graves. Continuar fumando con esta patología incurable desencadena complicaciones.

Ambliopía

La ambliopía es una neuropatía tóxica poco frecuente capaz de provocar una disminución severa de la agudeza visual. Se origina por diversas causas, pero se asocia más con el alcohol y el tabaco de pipa, además del déficit de vitaminas.

Los efectos de la pérdida de visión en fumadores

En los fumadores pasivos es más difícil de medir. Sin embargo, se sabe que los tóxicos del cigarrillo afectan también a quienes no tienen la adicción, pero se exponen habitualmente al humo. Particularmente, a los que utilizan lentes de contacto.

Los ingredientes que contiene ese pitillo envuelto irritan la conjuntiva. Es decir, la capa que protege de infecciones externas al globo ocular. Cuando entra en contacto con ella, los ojos empiezan a arder o picar.

Si eres usuario de lentillas notarás que se secan y sentirás algo dentro que te incomoda. Por tal motivo, es conveniente evitar los ambientes con aire contaminado. De esa manera, no tendrás que quitártelas ni respirar las sustancias que otros exhalan.

Fumar y las enfermedades oculares infantiles

Por otro lado, las embarazadas que fuman transmiten las toxinas a la placenta, lo cual es peligroso para la formación del feto. De ahí que aumenten las probabilidades de trastornos oculares a nivel fetal e infantil, como el estrabismo.

Del mismo modo, si estando en periodo de gestación mantienes el hábito, es más probable que tengas un parto prematuro. En ese caso, tu bebé podría ser más propenso a desarrollar problemas visuales que los que nacen completamente desarrollados.

Por ejemplo, el subdesarrollo del nervio óptico, una de las primeras causas de ceguera en los niños. O tal vez, retinopatía de la prematuridad, una afección ocular capaz de dejarlo potencialmente ciego.

Estadísticas visuales

El Informe Mundial sobre la Visión (2019), señala que hay más de 2 millones de personas con deficiencia visual o ceguera en el planeta. La mitad de los casos eran prevenibles y no fue posible evitarlos por falta de atención médica.

Las cataratas y los errores refractivos no corregidos son las primeras causas de esos problemas. Según el documento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), le siguen el glaucoma, las opacidades de la córnea, la retinopatía diabética y el tracoma.

La mayoría de la población afectada por ceguera y discapacidad visual es mayor de 50 años. En cuanto a la cantidad de fumadores, el Informe sobre las Tendencias Mundiales de Consumidores de Tabaco de la OMS (2002-2025), muestra un resultado alentador.

En las dos últimas décadas, disminuyó el total de consumidores a nivel mundial. Alrededor de 60 millones de seres dejaron de usarlo en 2018. En Estados Unidos, el porcentaje se redujo de 20,9% en 2005 a 14% en 2019. Los hombres son los que menos lo consumen.

Consejos para no perder la salud ocular

Dejar de fumar y evitar, como ya dijimos, los espacios muy cargados de humo es una buena actitud para preservar la vista y la salud en general. No obstante, además de cambiar ese estilo de vida, es importante hacerse un chequeo médico.

Tengas síntomas o no, debes acudir al oftalmólogo de forma más o menos periódica a partir de cierta edad. La finalidad de la visita es establecer un diagnóstico precoz, además de un tratamiento adecuado. Cuando se abandona el hábito, tiene mejor resultado.

Por lo tanto, también mejora el pronóstico que puedas tener en relación con la enfermedad. No obstante, no lo hace de forma inmediata. Por eso, es preferible dejarlo ahora antes de que se produzca un mal.

Si ya estás sintiendo cambios en tus ojos, replantéate la idea o el propósito de eliminar el tabaquismo de tu vida. La verdad es que pasarás por un período de abstinencia, pero llegará el momento en que el cuerpo se acostumbre a no tener las sustancias que lo deterioran.

A partir de allí te sentirás muy bien y no tendrás necesidad de prender el cigarro. Si lo haces para ser aceptado o aceptada en un grupo de amigos, entonces no te convienen. Ese hábito nocivo no tiene ningún beneficio, pero sí muchos perjuicios.


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