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Qué es la blefaritis y cómo hacer una correcta higiene palpebral

La salud visual debe estar dentro de tus prioridades, ya que el bienestar general se ve afectado si los ojos desarrollan alguna patología. Entre las muchas afecciones a las que estamos expuestos está la blefaritis, tema que abordaremos en las próximas líneas.

Si tienes los ojos o párpados enrojecidos, con ardor, picazón y comenzaron a aparecer unas molestas costras en el borde de las pestañas, es momento de visitar al oftalmólogo. Quizás se trate de blefaritis, una afección que debe controlarse a tiempo para evitar complicaciones.

Sigue leyendo para que conozcas en qué consiste esta enfermedad, cuáles son sus causas, síntomas y, lo más importante, su tratamiento.

¿Qué es la blefaritis?

Se conoce con el nombre de blefaritis a una enfermedad ocular que provoca enrojecimiento de los párpados, inflamación, escozor e irritación. Se manifiesta con una suerte de escamas o costras en el área de las pestañas.

¿Qué es la blefaritis?

Quienes tienen la piel grasa, caspa o rosácea, son propensos a padecer esta molesta afección, que no se contagia de persona a persona, pero que amerita extremar las medidas de higiene del área ocular y de las manos.

Acudir al oftalmólogo apenas se manifiestan los primeros síntomas, evita que se agudice el malestar. El especialista indicará el tratamiento, en el cual la limpieza de los párpados es una constante, a fin de eliminar las costras que se van formando.

Estos son los síntomas frecuentes de la blefaritis

Es posible que al principio solo sientas como si “algo” se hubiese alojado en tus ojos. Posteriormente, aparece el ardor, lagrimeo, picazón, fotofobia, inflamación y enrojecimiento de los párpados, secreciones, resequedad, costras, así como pegostes al despertar.

En ocasiones, al empeorar, la blefaritis también provoca visión borrosa, inflamación de la córnea y pérdida de pestañas. Contar con el seguimiento de un médico especialista ayudará a contrarrestar estos síntomas.

Qué provoca la blefaritis

Las bacterias están presentes en el entorno y en nuestro organismo. Sin embargo, cuando estas se reproducen en áreas susceptibles como las pestañas y la zona ocular, se generan afecciones de cuidado. Tal es el caso de la blefaritis.

Así mismo, las personas que tienen algún trastorno de las glándulas sebáceas ubicadas en los párpados, que padecen caspa o rosácea, pudieran desarrollar esta enfermedad. La clave para prevenirla está en la higiene del rostro, haciendo énfasis en el área ocular.

En resumen, eliminar la suciedad, caspa y bacterias de las pestañas, así como estar atentos a la probable obstrucción de las glándulas de Meibomio (glándulas sebáceas de los párpados), son buenos hábitos para prevenir la blefaritis.

Existen dos tipos de blefaritis, conoce cuáles son

Se distinguen dos tipos de blefaritis, determinados por el área que resulte afectada por la enfermedad. Ambos son susceptibles de presentarse de forma simultánea, o por separado.

Blefaritis anterior

Se denomina blefaritis anterior a aquella que se desarrolla en el área externa del ojo, en el borde de las pestañas. Su aparición se atribuye a la proliferación de bacterias en la piel, presencia de caspa en el cuero cabelludo y en las cejas.

Las alergias y los ácaros son también generadores de blefaritis anterior.

Blefaritis posterior

En cuanto a la blefaritis posterior, es aquella que afecta el área interna del párpado que permanece en contacto con el globo ocular. Cuando las glándulas de Meibomio sufren inflamación u obstrucción, se generan las condiciones para que la afección se produzca.

Para diagnosticar la blefaritis basta un examen oftalmológico de rutina. La apariencia de ojos, párpados y pestañas, así como la sensibilidad a la luz, arrojan indicios suficientes para determinar la presencia de este trastorno de la salud ocular.

La blefaritis ocasiona otras enfermedades de los ojos

La blefaritis no llega sola y, tras su aparición, se pudieran generar otras afecciones que inciden en la salud de tus ojos.

Orzuelo

Una glándula sebácea obstruida provoca la aparición de estas dolorosas inflamaciones, con aspecto de grano abultado y rojo. Por lo general, desaparecen por sí solas al cabo de unos días. Aplicar compresas calientes sobre el párpado ayuda a aliviar la inflamación.

Chalazión

Un chalazión es otra inflamación del párpado. Es una especie de nódulo con mayor volumen que un orzuelo, a menudo indoloro, ubicado en el interior del párpado. También se le asocia con la obstrucción de las glándulas sebáceas y, en ocasiones, contiene pus.

Ojo Seco

Si las costras e inflamación propias de la blefaritis impiden la natural lubricación del ojo, la resequedad no tardará en aparecer. Esta disminución de la capa de lágrimas que recubre el ojo, también lo dejará sin la necesaria protección que le brindan.

Afecciones de la córnea

Si la blefaritis no es controlada y se extiende al área más cercana al globo ocular, la córnea (membrana transparente ubicada en la cara anterior del ojo) también sufrirá sus efectos. Es un asunto de especial cuidado, ya que se compromete la visión de la persona.

Irritación crónica

Cuando no se cumple con el debido tratamiento para combatir la blefaritis, es posible que la irritación y enrojecimiento ocular se convierta en un problema crónico.

Este es el tratamiento más común para combatir la blefaritis

Como ya hemos indicado, la higiene de los párpados es fundamental para prevenir o sanar de la blefaritis.

Se recomienda usar agua y un detergente suave no irritante, como el champú de bebés, para asear con sumo cuidado párpados y pestañas, liberándolos de las costras que aparecen. Es una rutina que debe realizarse a diario, al menos cada 12 horas.

Por supuesto, antes de manipular tus ojos debes tener las manos bien limpias, así como todos los implementos que vas a utilizar.

Lo ideal es mezclar en partes iguales el jabón líquido con agua tibia; usar gasas, paño suave o discos de algodón, sumergiéndolos en la mezcla jabonosa y proceder a limpiar los párpados. Al tiempo que se asea el área, el agua tibia ayudará a desinflamar.

Luego de limpiar bien con la solución a base de jabón, debe enjuagarse con agua limpia y secar con un paño suave.

Otras opciones para el aseo de los ojos si tienes blefaritis

El bicarbonato de sodio diluido en agua y la solución fisiológica son productos que también resultan útiles para la higiene de los párpados. Por otra parte, existen productos comerciales indicados para estos fines.

El uso de compresas calientes ayuda a aliviar las molestias, aflojar las escamas y descongestionan los conductos lagrimales y glándulas sebáceas.

Tratamientos bajo estricta supervisión médica

Existen varios productos farmacológicos que se utilizan en el tratamiento de la blefaritis, los cuales deben emplearse siguiendo instrucciones del médico oftalmólogo. La automedicación no debe considerarse en estos casos, ya que puede provocar serias consecuencias.

Entre los medicamentos más frecuentes están:

Gotas Oftálmicas

Los colirios, lágrimas artificiales, antialérgicos y antibióticos que vienen en esta presentación, figuran entre los medicamentos que el oftalmólogo indica a un paciente con blefaritis.

Antibióticos

La blefaritis está asociada a la presencia de bacterias, por lo que no es de extrañar el uso de antibióticos, bien sea en ungüentos, píldoras o gotas. La dosificación depende de cada caso, por lo cual es importante ceñirse a las indicaciones del especialista.

Por qué es importante la higiene palpebral cuando tienes blefaritis

Por qué es importante la higiene palpebral cuando tienes blefaritis

Si se desea mantener sanos los párpados y los ojos, en general, es determinante que se cumpla con las medidas de higiene. En el caso de un paciente con blefaritis, esta norma cobra mayor vigor, ya que la curación dependerá de la no proliferación de bacterias.

El aseo debe extenderse a manos, cabello y piel en general. El uso de champú medicado, con propiedades antibacterianas, es recomendado para la higiene general de un paciente con blefaritis.

Aunque pudiera considerarse una afección menor, la blefaritis, si llega a complicarse y a convertirse en un problema crónico, es posible que comprometa de forma prolongada la calidad de vida de una persona e, incluso, provocar deterioro visual.

Métodos clínicos de higiene palpebral

A la par de los métodos domésticos de limpieza palpebral, existen tratamientos más específicos que el médico oftalmólogo realiza en su consultorio para contribuir a la higiene de los párpados.

En este ámbito se incluye la microexfoliación palpebral, que consiste en una limpieza profunda de los bordes de los párpados. También existen dispositivos electrónicos que a través del calor y masajes en el área ocular ayudan a descongestionar las glándulas sebáceas de esta zona.

Estos y otros procedimientos deben ser realizados por manos expertas en el consultorio oftalmológico.

La blefaritis es una enfermedad que genera molestias en el paciente y que de llegar a complicarse desencadenaría consecuencias que nadie quiere experimentar. Ante esto, se impone la prevención o acudir al médico ante la sospecha de tener este padecimiento.


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