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¿Los rayos X pueden dañar la vista?

¿Sabías que los rayos ionizantes que se usan para hacer radiografías son perjudiciales para la visión? Además de alterar el ADN de las células, aumentan el riesgo de padecer ciertas enfermedades. Cualquier dosis que recibas es mala porque tiene un efecto acumulativo.


Consecuencias visuales de la radiación

Los rayos X son ondas electrónicas que desprenden electrones de los átomos que conforman las moléculas del cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto ocasiona diversos problemas como malformaciones genéticas y cáncer.

Por eso, los radiólogos se esconden detrás de una pared cubierta de plomo cuando utilizan el receptor de imágenes. También, se colocan una vestimenta y lentes especiales para protegerse. Si alguna vez te has hecho una placa, seguramente lo habrás notado.

Los ojos son muy sensibles a la irradiación. Aunque al momento de la prueba no sientas dolor, se perjudican. Mientras más te sometas a técnicas radiológicas, mayor probabilidad existe de desarrollar una afección ocular. No deberías exponerte a menos de que sea necesario.

Consecuencias visuales de la radiación

Son varios los riesgos asociados a la exposición de los rayos X sin protección. Entre ellos, la aparición de tumores malignos en los párpados y zonas anexas. A esto debemos sumar lesiones en la membrana conjuntiva, heridas en la córnea y daños en la retina.

En algunos casos, causa inflamación e, incluso, quemaduras de primer grado. Por supuesto, esto depende de la intensidad, frecuencia y el tiempo de cada dosis. Es común que varias horas después, presentes una molestia insidiosa en el tejido evaluado.

Debido a que el cristalino del ojo es una de las estructuras más delicadas, el mayor peligro son las cataratas. De hecho, es la enfermedad ocupacional de la vista más frecuente entre el personal de salud, expuesto a cantidades bajas de radiación ionizante.

Las que surgen en la cápsula posterior del lente natural, son más dañinas y progresan rápidamente. Esa afección genera una opacidad que reduce la agudeza visual o nitidez, así como la capacidad de enfocar objetos.

Dispersión de la energía electromagnética

Quizás te preguntes por qué la máquina afecta la visión si está enfocada en un área específica. Lo que ocurre es que algunos rayos se desvían al chocar contra objetos como la mesa o la silla. La radiación dispersa perjudica a los médicos y técnicos cercanos.

La intensidad depende de un conjunto de variables. Por ejemplo, la posición y distancia en que se encuentran respecto al paciente. Generalmente, es mayor del lado de entrada que de salida. También influye el tamaño de la persona que es objeto de análisis.

Mientras más grande es, genera mayor dispersión. La cantidad que llega a los ojos de los radiólogos depende, asimismo, de su estatura. Por tal motivo, estos profesionales se ven obligados a cumplir una serie de medidas de seguridad.

Entre ellas, mantener una distancia segura y portar un monitor que indica si están próximos o no a la fuente de energía peligrosa. De igual forma, utilizan blindaje y realizan revisiones periódicas de los equipos para verificar que estén funcionando en perfectas condiciones.

Daños acumulativos en el cristalino

Un nivel mínimo de exposición no significa que no exista riesgo. Aún el más bajo es capaz de causar deterioro visual por acumulación de rayos X. Por ejemplo, el cambio de transparencia del cristalino al que nos referimos. Bien por radiación directa o indirecta.

En 2008, se hizo un estudio en Estados Unidos para determinar el riesgo existente entre los tecnólogos radiólogos. De acuerdo con dicha investigación, no hay un umbral confiable para prevenir la posible aparición de ese tipo de cataratas.

Más bien, existe una relación opuesta entre el instante en que se forma y la cantidad de radiación recibida. El estudio, publicado en National Library of Medicine, sugiere que las dosificaciones bajas solo retrasan su inicio cuando hay una exposición continua.

Se calcula que la dosis requerida para que se origine una opacidad inducida detectable, es de 2 Gy (unidad de radiación) en una sola exposición. Mientras que, en el caso de la fraccionada o prolongada es de 5 Gy, según la Comisión Internacional de Protección Radiológica.

Síntomas de las cataratas

Síntomas de las cataratas

Cuando el cristalino se opaca, la luz no pasa correctamente a través de él. Eso hace que las imágenes no se vean nítidas, sino más bien borrosas o nubladas. Cuanto más grande es la pérdida de transparencia de esta parte del ojo, se dificulta más la visión.

Aunque hay casos extremos en los que la catarata se ve a simple vista, normalmente no es visible. Salvo con algún instrumento óptico que utilizan los oftalmólogos en su consulta. De modo, que para saber si tienes opacidad, debe revisarte un profesional en esta área.

No obstante, siempre hay algún indicio. Conforme va avanzando la enfermedad, la visión se vuelve más turbia. Si antes tu vista era buena, es fácil deducir de qué se trata. Otro de los síntomas comunes cuando aparece es el deslumbramiento.

Como el lente del ojo es cada vez más opaco, cualquier luz que entra se expande provocando que el brillo cause molestias. Si no usas ninguna protección al realizarte una radiografía, es probable que desarrolles ese trastorno progresivo.

Localización y tratamiento de la cataratas

El deterioro de la visión depende del lugar donde se encuentra la nubosidad. Cualquier parte del cristalino que se distorsione o bloquee provoca dificultad para ver. La catarata subcapsular aparece detrás, justo en el punto donde se cruzan los rayos de luz.

La nuclear es la más frecuente y surge por envejecimiento. Se ubica en el centro desde donde se expande poco a poco hacia la periferia. En esta área comienza la conocida como cortical, la cual se presenta con pequeñas ramificaciones hacia dentro.

Cuando los síntomas de esta patología todavía son leves, mejora empleando simplemente anteojos o lentillas. Pero si está avanzada, podrían solucionarlo mediante la extirpación quirúrgica. En este caso, el especialista remueve el lente del interior del ojo y coloca uno intraocular artificial.

Si te das cuenta, resolver la enfermedad es fácil. Sin embargo, no todas las personas están en capacidad de hacerlo. De ahí que sea la principal causa de ceguera en el mundo, según la OMS. Por eso, lo más apropiado es evitar las radiaciones y hacerse una revisión periódica de la vista.

Lentes de protección radiológica

Una manera de evitar los efectos nocivos de los rayos X en los ojos, es mediante el uso de gafas plomadas. Su función es atenuar la cantidad de radiación dispersa cuando te encuentras en la sala donde están los equipos electromagnéticos con los que se hacen los diagnósticos.

Ya sean aparatos tradicionales, digitales o escáneres para la obtención de imágenes. O tal vez, tomógrafos computarizados, máquinas para realizar procedimientos médicos intervencionistas o fluoroscopios, ya que todos emiten ondas de luz peligrosas.

De hecho, el organismo internacional de energía atómica recomienda la colocación del set completo de protección radiológica. Incluye el delantal cromado, guantes, protector de tiroides y, por supuesto, los anteojos de vidrio plomado.

¿Quiénes deben usarlo? Principalmente, los médicos radiólogos y de otras especialidades. Incluso, los técnicos o tecnólogos, enfermeras y todo el personal que esté prestando apoyo en las salas de estudios especiales, hemodinámica o quirófanos.

Actividades profesionales riesgosas

Todas las personas que trabajan con equipos de rayos X están expuestas a cierto grado de radiación. Por lo tanto, son propensas a sufrir deficiencias visuales. Además de los ya mencionados, se encuentran los odontólogos, cardiólogos, intervencionistas y veterinarios.

La razón es que se someten a largos períodos de exposición mientras buscan imágenes que les permitan detectar alguna enfermedad. Precisamente, para evitar la irradiación, los técnicos tienen vacaciones obligadas cada seis meses.

Los pacientes que debido a su condición médica realizan radiografías de forma repetida y continuada en el tiempo, también se ven expuestos a sufrir daños oculares. Por eso, es importante hacer únicamente las pruebas diagnósticas estrictamente necesarias.

Igual ocurre con quienes laboran en laboratorios manipulando aparatos similares para hacer análisis científicos. Todos deben asegurarse de cumplir con los parámetros internacionales de seguridad, y portar la vestimenta adecuada para no enfermarse.

Límites de radiación permitidos

Dado el riesgo que representa la energía radiante para la salud, se han establecido límites de exposición. La OMS recomienda una dosis anual de 2 milisieverts (mSv), a fin de evitar lesiones oculares o cualquier otro daño permanente.

Por su parte, la Comisión Internacional para la Protección Radiológica considera que lo adecuado es 1 mSv por año. ¿El motivo? La cantidad de casos detectados de cataratas radiales inducidas, tanto en pacientes como en trabajadores hospitalarios.

Asimismo, aconsejan reducir el tiempo de fluoroscopia y emplear tecnología que permita disminuir la dosis al paciente. De igual forma, evitar proyecciones extremas. Esto implica una distancia mayor entre la persona sometida al examen y el tubo de rayos X.

Los especialistas deben ubicarse a una distancia no menor de 2 metros, para no absorber la radiación dispersa. Asimismo, es importante que los profesionales reduzcan el número de imágenes obtenidas y utilicen todos los elementos de protección radiológica.

¿Quieres obtener más información sobre este tema? No dudes en consultar a tu médico.


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