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¿Cómo Protegerte los Ojos de los Rayos Solares?

¿Te ha pasado que luego de ir a la playa y exponerte varias horas al sol sin protección, terminas con los ojos rojos e irritados? A muchas personas les sucede y creen que es debido al agua salada, la arena o suciedad alojada en su interior.

Aunque eso suele pasar, existe una razón más preocupante. Las células de la córnea y de la conjuntiva se queman como consecuencia de la radiación solar, generando no solamente resequedad sino una serie de reacciones que afectan la salud visual.

Esto no ocurre únicamente estando en el mar, sino en cualquier lugar al aire libre donde los rayos ultravioleta (UV) penetran directamente en la superficie ocular. Es preciso proteger adecuadamente la vista desde edad temprana para evitar males a largo plazo.

Los efectos tardíos de la exposición a las radiaciones sin ningún control incluyen: cataratas prematuras, degeneración macular, carnosidad y otros daños acumulativos, los cuales deterioran progresivamente el sentido de la visión.

¿Por qué los rayos UV son dañinos?

El debilitamiento de la capa de ozono está permitiendo que la luz proveniente del cuerpo celeste atraviese la tierra con mayor intensidad. Existen tres tipos de ondas ultravioleta: UVA, UVB y UVC, los cuales son capaces de traspasar las nubes y hasta 35 centímetros de agua.

Por eso, quienes bucean cerca de la superficie o caminan descalzos por la orilla experimentan el calor y se broncean incluso en días nublados. Esto pasa porque ni el agua, ni las masas de líquido evaporado que se encuentran suspendidas en el aire son buenos filtros.

Los rayos UVA tienen menos energía, pero pueden penetrar la córnea y llegar al lente interno del ojo, llamado cristalino, y la retina. Las longitudes de onda de los UVB son ligeramente más largas y las responsables del bronceado que tanto gusta, pero es perjudicial.

En dosis altas, causan quemaduras y elevan el riesgo de cáncer, tanto de piel como de párpados. La potencia de los rayos UVC es superior y aunque la atmósfera los bloquea casi todos, hay que cuidarse de sus efectos nocivos.

¿Cómo afectan los rayos solares a la visión?

¿Cómo afectan los rayos solares a la visión?
Según la Academia Americana de Oftalmología, pasar mucho tiempo bajo el sol daña los tejidos y células sensibles a la luz, creando zonas ciegas en el ojo. Por eso, debes tener suficiente precaución. Estas son las secuelas más comunes de la exposición prolongada:

Cataratas

Es la opacidad del cristalino que produce visión nublada o borrosa. Aunque se relaciona generalmente con el envejecimiento, se desarrolla también después de someterse a ciertos tipos de irradiación. Si ya te han operado de esta afección, cuídate bien.

Pterigión

Se presenta en personas jóvenes que se exponen continuamente a la luz solar, sin la protección adecuada. Aparece como una carnosidad en la conjuntiva por un engrosamiento de esa capa, generando sensación de cuerpo extraño, enrojecimiento, ardor y otras molestias.

Degeneración macular

La degeneración macular se trata de una enfermedad de la mácula o parte central de la retina, cuyos vasos sanguíneos se destruyen por estrés y radiación. Esta condición no causa dolor, pero sí pérdida de la visión, lo que dificulta la lectura precisa de los detalles, la letras, líneas delgadas.

Fotoqueratitis

También conocida como queratitis solar, es una lesión dolorosa producida por efecto de la luz voltaica, la cual hace que se descame la parte externa de la córnea. Provoca lagrimeo intenso, espasmos involuntarios en los párpados y sensación de arenilla de corta duración.

Pinguécula

Es una protuberancia benigna parecida al pterigión que se forma en la conjuntiva y tiene un aspecto amarillento. Algunas son visibles a corta distancia por tener un tamaño mayor. Sus síntomas son: irritación, sequedad y sensación de aspereza.

Fotoconjuntivitis

Como lo indica su nombre, es una conjuntivitis ocasionada por asolearse demasiado. Surge generalmente 8 horas después de la exposición en exceso. Los signos son los mismos que las inflamaciones causadas por virus y bacterias: irritación, secreción y picor.

Queratosis actínica

Es una lesión premaligna en la piel de los párpados, muy similar en cuanto a su aspecto a la enfermedad de Bowen (otro tipo de carcinoma in situ). Empieza como una zona escamosa y roja que puede convertirse en una costra más grande y peligrosa.

Cáncer escamocelular

Este es el tipo de formación cancerosa palpebral más frecuente. Ocurre cuando se desarrollan las patologías mencionadas en el párrafo anterior. Por lo general, resulta visualmente molesta y es necesario extirparla quirúrgicamente.

Ceguera de nieve

Es una especie de fotoqueratitis causada por el reflejo de los rayos UV en la nieve o el hielo, por lo que es común en regiones extremadamente frías y de montañas altas, donde es menos denso el aire. La sufren generalmente quienes practican esquí y montañismo.

Recuerda que, independientemente de tu edad, la época del año o la ubicación, debes concentrarte en la seguridad de tu salud visual, protegiendo los ojos cada vez que salgas, para evitar cualquiera de estas afecciones.

Radiación y visión infantil

La radiación es dañina para la visión en todas las edades. El riesgo aumenta a medida que aumenta la exposición, debido a que su efecto es acumulativo. Los niños pasan bastantes horas al aire libre mientras juegan y eso los expone. Es fundamental evitar que se asoleen demasiado.

Además, están en la edad de desarrollo visual, tienen las pupilas más dilatadas y los ojos menos oscuros porque su iris no está del todo formado. Puesto que su cristalino tampoco es lo suficientemente maduro, son más vulnerables a desarrollar problemas de retina.

Según un estudio realizado por la Universidad de Ohio, el riesgo de sufrir quemaduras es mayor entre las 8:00 y 10:00 am y las 2:00 y 4:00 pm, porque en ese horario las ondas electromagnéticas penetran desde diferentes ángulos y se recibe casi el doble de radiación.

Si bien, no se puede obligar a los pequeños a usar gafas mientras practican un deporte, los oftalmólogos recomiendan el uso de gorras con visera larga para evitar enfermedades oculares a futuro. Asimismo, aconsejan no llevar a la playa a los bebés antes de los 6 meses.

Uso de gafas bloqueadoras

El mejor modo de evitar enfermarte de la vista debido al impacto negativo de los rayos solares, es permanecer lejos de la energía intensa y directa que irradian. Así como cuidas tu piel colocándote cremas bloqueadoras, debes acostumbrarte a usar gafas de protección.

Aunque existe la creencia de que los lentes negros son mejores por ser bastante oscuros, eso no es cierto. De hecho, ese color absorbe más las emisiones de energía. Lo importante es que estén provistos de filtros de protección UVA y UVB.

Para asegurarte de que son capaces de filtrar correctamente la luz, evita comprar copias de mala calidad. Adquiérelos en establecimientos especializados y certificados que ofrecen garantía, aunque sean más costosos. Especialmente si utilizas anteojos a la medida para corregir algún problema de refracción.

En los sitios autorizados podrás encontrar las categorías de filtro apropiadas, como los polarizados o fotocromáticos, dependiendo el uso recomendado.

Medidas adicionales para proteger los ojos de los rayos solares

Los sombreros tupidos de ala ancha son accesorios preventivos. Recuerda usarlos cuando vayas a la playa o a cualquier otro lugar soleado, ya que generan sombra sobre los ojos.

Aunque te encuentres debajo de un toldo o sombrilla no significa que tengas protección total. Aplica también protector solar en los párpados y alrededor de ellos, cuidando que no caiga dentro del ojo.

No subestimes los reflejos de luz en la arena ni te confíes de las nubes, porque las capas finas permiten el paso de los rayos. Aunque esté nublado lleva contigo las gafas con filtro adecuado. Algunas quitan el deslumbramiento y pueden parecer que te protegen sin ser seguras.

Si bien es cierto que no evitan 100% las enfermedades que mencionamos anteriormente, es menos probable contraerlas. Ten especial cuidado durante el amanecer y el atardecer, ya que en ese momento el cuerpo celeste está bajo y su irradiación es más fuerte.

No mires el sol directamente

Cuando tengas que mirar hacia el sol, no lo hagas directamente, especialmente si se trata de un eclipse. Si te quedas mirándolo por un período de tiempo prolongado se quema la mácula y eso produce pérdida de la visión central inmediata.

Por esa razón, cuando ocurre un fenómeno de esa naturaleza se recomienda tomar una serie de medidas preventivas. Una de ellas es usar dispositivos especiales para proyectar la imagen en una superficie plana, ya sea el suelo o un cartón para que la luz no incida de forma directa.

Algunos trabajos requieren pasar muchas horas en un ambiente soleado, como por ejemplo el campo. Si es tu caso o lo haces simplemente por afición, debes tomar muy en serio estas recomendaciones. El cuidado tiene que ser cotidiano, sobre todo en temporada de verano.

De practicar algún deporte de agua, nieve o de montaña alta, extrema las precauciones. Igual si eres fotosensible, pues las personas con menos pigmentación en la retina son más susceptibles a sufrir daños. Si presentas síntomas visita al oftalmólogo para que te revise inmediatamente.


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