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5 Preguntas frecuentes sobre el trasplante de córnea

Conocemos como córnea al lente transparente, en forma de cúpula, ubicado en la parte frontal del ojo. El trasplante de córnea es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se sustituye una parte, o la totalidad de esta, con el tejido obtenido de un donante.

Trasplante de córnea

Gracias al trasplante de córnea es posible restablecer, en buena medida, la vista y recuperar un tejido corneal afectado por enfermedades o traumatismos. Anualmente, miles de personas en el mundo acuden a este tipo de intervenciones para mejorar su salud visual.

A continuación, daremos respuesta a las cinco preguntas más frecuentes relacionadas con el trasplante de córnea.

1. ¿El trasplante de córnea es un procedimiento con resultados garantizados?

Se estima que entre el 80 y 90% de los trasplantes de córnea tienen resultados satisfactorios. Entre otros aspectos, la valoración positiva del procedimiento depende de la transparencia que ofrezca el tejido injertado.

El éxito de un trasplante se mide al cabo de 5 años de la intervención. Si la córnea se mantiene clara durante todo ese tiempo, se considerará cumplido el objetivo. Para ello el seguimiento del caso es fundamental.

La elección de los pacientes que reúnen las características para un trasplante de córnea es rigurosa, ya que un rechazo corneal significa la frustración de la persona receptora y, por otra parte, que el tejido pudo ser asignado a alguien con el perfil apropiado.

Qué problemas visuales se corrigen con un trasplante de córnea

El médico oftalmólogo es la persona indicada para recomendar o no un trasplante de córnea. Sin embargo, existen algunas afecciones oculares que, de antemano, permiten deducir que ese será el procedimiento sugerido.

En el caso del queratocono, la distrofia de Fuchs, adelgazamiento corneal, lesiones, desgarros o cicatrices en la superficie de la córnea, ulceraciones o complicaciones surgidas por procedimientos quirúrgicos previos, figuran entre las patologías que conducen a un trasplante.

¿Existen riesgos al realizar un trasplante?

El mayor riesgo radica en que el trasplante no funcione. También están latentes las incidencias de cualquier intervención quirúrgica: infecciones, filtraciones, sangramientos, las cuales ameritan la inmediata atención de los especialistas participantes.

Cuando se produce el rechazo del trasplante, el organismo se niega a admitir la presencia del nuevo tejido. Esta situación es susceptible de revertirse a través de un tratamiento específico que incluye el uso de esteroides.

Otras complicaciones, poco frecuentes, son el glaucoma, astigmatismo e hipermetropía. Cuando un trasplante no resulta, dependiendo del caso, el médico consultará al paciente si desea intentarlo nuevamente.

2. ¿Cuál es el perfil de un paciente apto para recibir una donación de córnea?

Las personas que, producto de una enfermedad o traumatismo, presentan una lesión, deformidad u otra patología que afecte la córnea, entran dentro de la lista de elegibles para un trasplante de córnea.

Un paciente que presente enfermedad corneal hacia el centro de la lente, o que padezca una deformidad llamada queratocono, figura entre quienes encontrarán una salida satisfactoria con este procedimiento.

Quienes padecen esta condición, en la que la córnea presenta forma cónica, experimentan un adelgazamiento del tejido y se ven imposibilitados de usar lentillas o lentes de montura. Con el trasplante se reemplaza la zona que perdió grosor y la persona recupera la visión.

Aquellas personas que son totalmente invidentes y no perciben estímulos de luz no tendrían ninguna mejoría tras un trasplante de córnea, por lo cual los oftalmólogos no les presentan esta opción.

Algunas patologías no sanan con un trasplante de córnea

Aquellas personas que sufren degeneración macular tienen una afectación en la retina, un tejido localizado en el interior del globo ocular. Un trasplante de córnea no ayuda a quienes padecen de esta enfermedad, a menos que, derivado de esto, la córnea haya experimentado un trauma.

Por otra parte, se encuentran los pacientes diagnosticados con glaucoma y que presentan daño del nervio óptico, producto de la presión alta en el ojo. Si la córnea no resulta afectada, no es necesario el trasplante. De existir afección corneal, se recomienda la cirugía para atender ambas patologías.

El glaucoma es uno de los elementos que incide en que un trasplante de córnea no resulte efectivo, de manera que dicha patología, de estar presente, debe controlarse.

Así mismo, en el caso de la retinopatía diabética, tal como su nombre lo indica, el daño recae en la retina; la córnea no resulta afectada de forma directa.

3. En cuanto al donante, ¿quiénes pueden proveer de córneas a otros?

Los donantes de córneas son, en su mayoría, personas que fallecieron y cuyo tejido corneal se encuentra en buen estado; son muy raros los casos en los que el tejido procede de una persona con vida.

Los casos excepcionales ocurren, por ejemplo, cuando a una persona le extraen un ojo debido a una tumoración, la cual no ha afectado el área frontal del globo ocular, donde se encuentra la córnea.

También, si la extracción se produce por otras razones y se aprecia una córnea en buen estado, se llega a considerar el uso de la membrana para un paciente que la requiera.

Son menos frecuentes aquellos casos en los que el trasplante se realiza en la misma persona, tomando la córnea de un ojo dañado irreversiblemente, para colocarla en el otro ojo y salvarlo.

Cómo se gestiona una donación de córnea

Una persona que desee donar órganos después de su muerte debe manifestarlo oportunamente a la familia y, preferiblemente, dejarlo por escrito. Las instituciones de salud cuentan con formatos para ser llenados por quienes quieren dejar claro este propósito.

Estar identificado como donante voluntario ayuda a que los procedimientos se realicen sin retrasos; portar un carnet que lo certifique es útil en caso de accidentes. Incluso, se puede detallar qué órganos o tejidos desea donar, a fin de respetar su voluntad una vez haya fallecido.

Al ser donante de ojos, es posible ayudar a otros con la córnea, la esclerótica y otros tejidos o partes del sistema ocular. Al menos dos personas pueden resultar beneficiadas a partir de un voluntario que haya muerto.

Quiénes no deben o no pueden ser donantes de córnea

Las personas portadoras del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) no califican como potenciales donantes, tampoco quienes padezcan infecciones generalizadas (sepsis) o una hepatitis en curso.

El riesgo de contagio hacia los expertos que participan del procedimiento y del propio receptor del órgano o tejido, hacen inviable admitir una donación. En virtud de eso, se realiza una revisión del historial médico de quien se ofrece como donante.

En lo que respecta a las personas diabéticas, quienes son insulinodependientes no llenan los requerimientos para la donación de córneas; en cambio, aquellos pacientes que tienen la enfermedad bajo control es factible, previo examen, que sean admitidos.

Quienes deseen donar córneas u otros órganos y que, por alguna razón, no sean elegibles, pueden igualmente entregarlos con fines científicos. Es una forma de apoyar a las investigaciones, tan necesarias en la búsqueda prevenir y curar diversas patologías.

4. ¿En qué consiste la cirugía Lasik?

La cirugía ocular Lasik, o cirugía refractiva con láser, tiene como propósito corregir problemas visuales. En este tipo de procedimiento se modifica la forma de la córnea con el fin de corregir cualquier deformidad que derive en limitaciones de la vista.

Se trata de una alternativa para quienes padecen de miopía, astigmatismo o hipermetropía, la cual debe practicarse por médicos especialistas, a fin de lograr los resultados deseados.

En lo que respecta al tema que nos ocupa, quienes hayan sido sometidos a cirugía Lasik no son elegibles como donantes de córnea. En el caso de quienes hayan sido operados por cataratas bajo esta modalidad, es posible que sí puedan ser admitidos.

Entre las razones para no calificar está que la forma de la córnea no se adapte al receptor y, por otra parte, es menos factible que un tejido intervenido sobreviva a un proceso de trasplante. Pese a esto, algunas porciones sanas del tejido corneal pueden ayudar a sanar otras patologías.

5. ¿Se puede utilizar tejido artificial en lugar de la córnea de un donante?

También existe la alternativa de la córnea artificial, la cual se coloca mediante un procedimiento conocido como queratoprótesis. Su eficacia y alcances aún son objeto de investigación, por lo que anualmente apenas se efectúan unas 500 colocaciones de estos dispositivos.

Los especialistas acuden a este recurso cuando no es posible localizar un donante o en aquellos casos en los que el receptor tiene condiciones muy particulares que impiden la adaptación a una córnea humana.

Sin embargo, los investigadores siguen realizando su labor y buscando opciones innovadoras que beneficien la salud visual de los pacientes. En materia de trasplante de córnea aún no se ha dicho la última palabra.

La recomendación siempre será llevar cualquier duda ante el especialista en oftalmología y cirugía ocular, quien recomendará el tratamiento más adecuado según la patología que se presente.


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